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La sociedad holding como ahorro de costes y reunificación mercantil en la empresa familiar

En la economía moderna y en el mundo empresarial actual es habitual la proliferación de los denominados grupos de sociedades (holding), cuya existencia se justifica, generalmente, en diversas exigencias derivadas de la complejidad que normalmente conlleva la actividad empresarial actual.

Los grupos de sociedades, entendiendo tales sociedades como una dirección común, se caracterizan esencialmente por una planificación global, coordinación en sus actuaciones y una política empresarial conjunta.

Es cierto que no existe ninguna definición de holding dentro del ámbito español, pero podríamos adoptar la que realiza desde un punto de vista mercantil el Sr. Navarro (2006, p. 1160): «Una sociedad holding es una sociedad de control, esto es una sociedad constituida exclusivamente para controlar una o más sociedades, mediante la posesión de una cuota de capital y en particular de paquetes accionariales aportados a ella o adquiridos por la misma sociedad holding».

Sin perjuicio de que no existe en la normativa una definición concreta de qué ha de entenderse por sociedad holding, sí cabe señalar los requisitos que —generalmente— han de cumplirse para entender que nos hallamos ante este tipo de sociedades:

  • Que posea un porcentaje significativo de los derechos de voto de las sociedades que cuelguen de la misma, cumpliéndose el requisito por el simple hecho de ostentarlo.
  • Que dichas participaciones se posean con la finalidad de dirigir y gestionarla participación, que no la entidad participada. Ello se entenderá que tiene lugar cuando se ejerzan los derechos propios del socio como son: Asistir a juntas, ejercer el derecho de voto, participar en las decisiones relativas a la participación, informarse periódicamente y que se disponga de la correspondiente organización de medios materiales y personales.

Ventajas e inconvenientes en la constitución de las sociedades holding

Considerando que la estructura holding es un modelo de organización óptimo frente a la estructura tradicional de grupo de empresas independientes entre sí y pertenecientes a los mismos socios (empresas familiares o pymes dentro de un mismo grupo de socios a título personal), a continuación vamos a analizar las opciones existentes para, en su caso, transformar la estructura existente en la denominada estructura holding.

En primer lugar, cabe señalar que las estructuras tradicionales originan multitud de dificultades en cuanto a la gestión del grupo, el propio tiempo, los elevados costes y las contingencias fiscales, que en muchas ocasiones representan un verdadero obstáculo para el desarrollo de nuevas iniciativas.

La transformación de una estructura tradicional en una estructura holding puede llevarse a cabo con un coste fiscal prácticamente nulo. Sería aplicando el régimen especial de fusiones, escisiones, canje de valores y aportaciones no dinerarias especiales, regulado en el capítulo séptimo del título séptimo de la ley 27/2014, del impuesto sobre sociedades. Permite alcanzar estos objetivos, manteniendo la neutralidad fiscal (diferimiento), y siempre que exista un «motivo económico válido» y no se trate de un exclusivo aprovechamiento fiscal.

Todos los inconvenientes que comentaremos respecto de las estructuras «tradicionales» se podrán convertir en ventajas. Estos inconvenientes son:

  • Doble imposición fiscal si se produce la transmisión o venta de participaciones en alguna de las sociedades del grupo.
  • Mayor coste fiscal en el supuesto de reparto de dividendos.
  • Posible confusión entre patrimonio familiar y societario.
  • Imposibilidad de optar por el régimen especial de consolidación fiscal del impuesto de sociedades (IS) que permite compensar las pérdidas que puedan obtener las diferentes sociedades que forman el grupo con los beneficios de otras, lo que significa una tributación conjunta más beneficiosa, y no tener que documentar las operaciones entre sociedades como operaciones vinculadas.
  • Imposibilidad de optar por el régimen especial de grupos de entidades a efectos de IVA y la compensación de saldos.
  • Necesidad de cumplir en todas y cada una de las sociedades los requisitos para la exención en impuesto sobre el patrimonio y, en su caso, obtener la reducción en el impuesto de sucesiones y donaciones.

Exención de dividendos o de rentas generadas en la transmisión de participaciones exentas en un 95%

Dicha exención solo es aplicable sobre un 95% de los dividendos o plusvalías obtenidas, por lo que la empresa receptora deberá tributar por el 5% restante. En la práctica, este cambio supone una tributación efectiva para este tipo de rentas de un 1,25% [25% x (100% – 95%)].

En comparación con lo expuesto, la tributación en sede de la persona física, oscilaría entre un 19% para dividendos recibidos anualmente de hasta 6.000 € y un 23% para cantidades superiores a los 50.000 €, con una retención previa del 19%.

Obviamente, una vez ubicados los dividendos en la sociedad holding, los socios de esta —personas físicas— pueden o no distribuir y hacer llegar a su renta y, en consecuencia, tributar por aquello que sea estrictamente necesario.

En cambio, lo que permanezca en la sociedad holding permitirá a esta, directa o indirectamente, a través de la creación o aportación del sobrante a otras sociedades filiales:

  • Acometer nuevas inversiones.
  • Atender a necesidades financieras de las sociedades filiales con un coste nulo. En este sentido, conviene recordar que tanto el aumento de capital como las aportaciones a sociedades están exentas de tributación por el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados en su modalidad de operaciones societarias.

En definitiva, este sistema permite que el sobrante de una sociedad circule, hacia arriba y hacia abajo, de la generadora al holding y de esta a la sociedad finalmente receptora sin coste alguno.

Se evita la doble imposición en el impuesto sobre sociedades en caso de enajenación de las participaciones que la matriz (holding) ostente sobre las filiales.

Posibilidad de optar por tributar en el régimen especial del impuesto sobre sociedades de consolidación fiscal

Junto con el cumplimiento de una serie de requisitos adicionales (tributar al mismo tipo de gravamen, tener el mismo ejercicio social…), un grupo de empresas, controladas por una sociedad holding, puede optar por tributar en el régimen especial de consolidación fiscal establecido en el artículo 55 y siguientes de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

El porcentaje de capital social y derechos de voto en todas y cada una de las participadas ha de ser del 75% (70% si están admitidas a negociación en un mercado regulado o si la participación es indirecta a través de entidades dependientes admitidas a negociación en mercados regulados).

Ello supone que el contribuyente será el grupo como unidad, actuando como un sujeto pasivo único. El holding (dominante) sería el responsable de la presentación de las declaraciones del grupo, de la liquidación y del pago de la deuda tributaria. Sin perjuicio de la responsabilidad solidaria del resto de entidades del grupo.

Dicho régimen permitirá acceder a una serie de ventajas que pueden sintetizarse en las siguientes:

  • La anulación de los resultados en operaciones intragrupo.
  • La cuantificación de la base imponible por el resultado neto, lo que permitirá compensar automáticamente los beneficios obtenidos por determinadas sociedades con las pérdidas que puedan haberse producido en otras entidades del grupo.
  • Mayor facilidad de disfrute en la aplicación de deducciones, bonificaciones… al determinarse la misma en función de los requisitos y condiciones configurados a nivel de grupo y no a nivel individual. Permitirá aplicar determinadas reducciones impositivas incluso a pesar de que los límites individuales de la empresa generadora no los hubiera permitido (por ejemplo, por tener derecho a una determinada deducción por I+D, pero estar la misma limitada en cuanto a su aplicación efectiva a consecuencia de haber obtenido la sociedad generadora de la misma una cuota reducida o nula).
  • Permite la eliminación de la documentación específica del contribuyente relativa a sus operaciones vinculadas con las sociedades del grupo.

Posibilidad de optar por el régimen especial de grupos de entidades a efectos del impuesto sobre el valor añadido

El principal requisito para poder acogerse a este régimen es que la entidad dominante (holding) tenga el control efectivo de más del 50% en el capital o en los derechos de las restantes sociedades integrantes del grupo, sin ser a su vez dependiente de ninguna otra establecida en territorio IVA que reúna los requisitos para ser dominante. En este caso, se admitiría como dominante incluso a sociedades holding que no actúen como empresarios o profesionales, por limitarse su actividad a la mera tenencia de acciones o participaciones de las entidades participadas.

Las principales ventajas de este régimen se producirán en función de la modalidad escogida entre las dos posibles.

En su modalidad simplificada

La aplicación del régimen especial de grupos supondrá la posibilidad de que las entidades del grupo puedan compensar entre sí los saldos de sus liquidaciones a ingresar y a compensar.

En cuanto a la tributación misma de las operaciones, la inclusión en un único sujeto pasivo —del total de empresas que forman parte del grupo— implica dejar libre de tributación el valor añadido interno del grupo. De esta manera, solo cuando el grupo se relacione con terceros es cuando se procederá a dicho gravamen.

Acogerse a esta posibilidad es de especial interés en aquellos grupos donde existan empresas que, con carácter habitual, sean acreedoras y deudoras con Hacienda. Lo son al no ingresar ni compensar los saldos de sus declaraciones individuales, sino trasladarlos a una autoliquidación agregada. Esta debe ser confeccionada y presentada por la entidad dominante, realizando ella el ingreso, o en su caso, compensando el resultado negativo al período siguiente.

En su modalidad avanzada

La principal ventaja afecta a las sociedades que realizan operaciones intragrupo exentas (sin derecho a deducción del IVA) o sujetas a la regla de prorrata (con derecho a la deducción de parte del IVA). En dicho régimen, en las operaciones intragrupo, cabe la facultad de renuncia a determinadas exenciones y de valorar las operaciones intragrupo a precio de coste.

Además de las ventajas anteriormente descritas, los socios de una sociedad holding gozarían de una serie de prerrogativas muy importantes de cara a:

  • La exención en el impuesto sobre el patrimonio.
  • La aplicación de la reducción del 95% de la base imponible en el impuesto sobre sucesiones y donaciones.
  • La exención por la plusvalía derivada de las transmisiones lucrativas en el impuesto sobre la renta de las personas físicas.

En cualquier caso, habrá que estar al cumplimiento de los concretos requisitos establecidos en cada ley del impuesto de que se trate.

¿Es válido el formato papel para el registro de la jornada de trabajo?

Desde la publicación del Real Decreto-Ley 8/2019, en relación a las medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo, se establece en el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores que la empresa tiene la obligación de realizar el registro diario de jornada, que deberá incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona trabajadora, sin perjuicio de la flexibilidad horaria.

Añade que la empresa deberá conservar dichos registros durante 4 años a disposición de los trabajadores, de sus representantes legales y de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

Respecto a los medios o instrumentos para llevar a cabo el registro de jornada, la normativa no establece una modalidad específica para realizar el registro de jornada, señala únicamente que será válido cualquier registro, en papel o telemático, que pueda recoger todos los datos relacionados con la jornada y que sea efectivo y no manipulable.

Hay que mencionar que este registro de jornada diaria tiene la obligación de aplicarse a la totalidad de los trabajadores, al margen de su categoría, actividad o grupo profesional, así como si realiza su jornada a tiempo parcial o tiempo completo. También existe la obligatoriedad de llevar el registro día a día de las horas extraordinarias que se realicen, conforme al artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores.

¿Qué ocurre en una empresa que no realiza el registro de jornada?

Si la empresa no realiza el registro de jornada de manera adecuada, se estaría procediendo a aplicarse el artículo 7.5 de la Ley de infracciones y sanciones del orden social que establece que es una infracciones grave: “La transgresión de las normas y los límites legales o pactados en materia de jornada, trabajo nocturno, horas extraordinarias, horas complementarias, descansos, vacaciones, permisos, registro de jornada y, en general, el tiempo de trabajo a que se refieren los artículos 12, 23 y 34 a 38 del Estatuto de los Trabajadores”. Este incumplimiento puede conllevar la aplicación de sanciones económicas hasta los 7.500 euros.

¿Es válido el registro de la jornada laboral en formato papel?

Una reciente sentencia de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional nº 22/2022, de 15 de febrero de 2022, ha estimado que el registro de la jornada laboral en formato papel no es válido debido a que no se permite obtener los tiempos estimados reales de trabajo y es poco fiable.

En primer lugar, la Audiencia Nacional entiende que la empresa no cumplía correctamente con el artículo 34.9 anteriormente mencionado, debido a que el registro en jornada en papel dificulta el que tenga acceso a ello los trabajadores, sus representantes y la Inspección de Trabajo y Seguridad social.

En segundo lugar, que el registro en papel con una plantilla con los horarios preestablecidos no es válido como registro de jornada, exponiendo así que la empresa no cumple con los fines del registro de jornada, el cual se tiene que anotar el registro de las horas reales de trabajo y no, por tanto, los tiempos estimados de trabajo.

En el fallo no se aclara cuál debe ser el formato en que deben realizarse y conservarse los registros de jornada, pero deja ver que la solución a cumplir con la normativa del registro de jornada a través de medios informatizados es más correcto y accesible que a través de un registro en papel.

Esta sentencia inclina a una tendencia por parte de los Juzgados de lo Social de aconsejar a las empresas la realización del registro de jornada a través de medios informáticos que garanticen que se realice de una forma adecuada y correcta, para una mayor accesibilidad para todos.

Sergio Imedio
Asesor Laboral de PONTER

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El Régimen Fiscal de la Empresa Familiar

El denominado sector de la Empresa Familiar representa actualmente el 89% del tejido empresarial español, creando el 67% del empleo privado y aportando el 57,1% del PIB del sector privado.

La relevancia de este sector para la economía nacional e internacional llevó al legislador fiscal español hace ya algunos años a introducir medidas paliativas de la carga fiscal asociada a la creación, mantenimiento y transmisión de estas empresas en el Impuesto sobre el Patrimonio e Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Hablamos del conocido régimen fiscal de la empresa familiar.

Se trata de un conjunto de incentivos muy relevantes que tienen por objeto eliminar las cargas impositivas asociadas al mantenimiento y crecimiento del negocio familiar, así como a su transmisibilidad y pervivencia en el tiempo.

Este conjunto de medidas se concreta principalmente en tres:

  1. Una exención en el Impuesto sobre el Patrimonio del valor de la empresa familia,
  2. Una bonificación en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que puede alcanzar en algunas autonomías hasta el 99% del valor de la empresa familiar y,
  3. Un diferimiento en el IRPF de la ganancia patrimonial puesta de manifiesto en la sede del donante, con ocasión de donaciones de acciones o participaciones en empresas familiares.

Algunos pueden pensar que este régimen fiscal ha quedado vacío de contenido en algunas autonomías en las que el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones está bonificado al 99% o en las que existe una bonificación del 100% de la cuota del Impuesto sobre el Patrimonio.

Sin embargo, la aplicación de este régimen fiscal en la empresa familiar puede ser de vital importancia en el caso de que el Parlamento lleve a cabo modificaciones sustanciales respecto de la potestad legislativa de estos impuestos -que actualmente se encuentra cedida en parte a las autonomías-. Además, este régimen permite explorar distintas alternativas en caso de reorganizaciones familiares, permite adelantar la sucesión de la empresa y realizar un relevo generacional pautado y ordenado. Y es, sin duda, muy importante en aquellas autonomías en las que todavía está vigente el Impuesto sobre Patrimonio y el de Sucesiones y Donaciones.

Requisitos para beneficiarse del régimen fiscal de la empresa familiar

Los requisitos que deben cumplirse son sencillos, no así su aplicación práctica, que requiere asesoramiento fiscal, asistencia técnica de expertos y una monitorización anual a efectos de verificar su aplicación. Hablamos de tres condiciones a cumplir:

  1. Que la empresa sea una sociedad operativa con actividad económica en los términos definidos en la Ley del IRPF y en la que al menos el 50% de su activo se encuentre afecto al desarrollo de esta/s actividad/es.
  2. Que la familia, considerada ésta como personas unidas por parentesco (cónyuge, ascendientes, descendientes y colaterales hasta el 2 grado) posea al menos el 20% de participación (o el 5% de forma individual).
  3. Que un miembro de la familia accionista ejerza funciones de dirección en la empresa y perciba remuneraciones que represente más del 50% de sus rendimientos del trabajo y actividades económicas.

El cumplimiento de estos requisitos permite dejar exenta la participación en la empresa familiar en el Impuesto sobre el Patrimonio de todos los miembros de la familia que participen en ella, si bien es cierto que la exención puede aplicarse parcialmente en caso de que no todos los bienes de la sociedad se encuentren afectos a la actividad económica.

Este régimen puede aplicarse tanto a empresas sitas en España como a empresas sitas en el extranjero, por lo que dicho régimen también resulta interesante a extranjeros o empresarios extranjeros con negocios fuera de España si son residentes en España.

Una vez exenta la participación en el Impuesto sobre el Patrimonio (siquiera parcialmente), resultará aplicable la bonificación (del 99% o del 95%, según las autonomías) a la transmisión vía herencia o donación de estas empresas, haciendo prácticamente irrelevante la carga fiscal asociada a estas transmisiones.

Sucesión de la empresa familiar

Y, finalmente, si se cumplen los requisitos citados, cabe la posibilidad de anticipar la sucesión de la empresa inter-vivos vía donación sin que se produzca un impacto fiscal en el IRPF del donante, para lo que además de las mencionadas condiciones se precisa que:

  1. El donante tenga más de 65 años y,
  2. Que, si viniera realizando funciones de dirección y percibiendo una retribución por ello, cese en las mismas con motivo de la transmisión. Si bien se permite que pueda continuar asesorando a la empresa como miembro del consejo.
  3. Que las personas que reciban la donación de la empresa familiar continúen con la misma durante los 10 años inmediatos y sucesivos. Este requisito es quizá uno de los más importantes, pues requiere verificar durante los 10 años siguientes que la empresa sigue siendo apta para beneficiarse del régimen de la empresa familiar.

Las ventajas de este régimen son muchas y muy relevantes y pueden suponer un ahorro importante en la carga impositiva personal de muchos miembros de la familia. La aplicación práctica de este régimen ha dado lugar a multitud de doctrina y jurisprudencia a lo largo de los últimos años, pues no debemos olvidar que casi el 90% de las donaciones y herencias son comprobadas por los órganos de las comunidades autónomas y éste suele ser uno de los principales caballos de batalla en estas inspecciones.

Luis Tomás Romo
Socio Director de PONTER

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